La Roiba

“En su refugio de La Roiba está todo condensado. Da la impresión de que el arquitecto apenas ha intervenido, se ha limitado a dejar que los materiales encuentren su sitio […]. Sin imponerse, sin querer dejar huella, sin manifestarse altiva y pomposamente, sin atisbo de pedantería, sin pretender estar dentro o fuera del camino del progreso, esta casa no tiene ninguna gana de salir en las revistas sino más bien de salir al mar: a pescar”. Así define Luis Miquel La Roiba, el refugio de verano que Molezún construyó para él y su familia en Bueu en el año 1969, y que se abría completamente al mar (pueden verse las imágenes en el siguiente enlace).

Apoyado en los muros de una antigua fábrica de salazón, estos sirven de sustentación para la planta de vivienda, mientras los restos de la antigua industria, inundables, sirven de pañol para las embarcaciones en las que el arquitecto salía a navegar. Su imagen es la de una roca de hormigón que siempre hubiese estado allí, apoyada ligeramente en la costa, con una cuidada distribución interior que refleja el ambiente marinero que Molezún pretendía darle: las puertas de los cuartos hacen las veces de puertas de armarios, cajones en las bases del mobiliario, sistemas de poleas para la apertura de puertas, etc. Incluso el baño puede llegar a ser utilizado por varias personas a la vez sin que se vean.

Con la construcción del puerto de Beluso, donde se asienta la vivienda, se modificó el comportamiento de la marea, haciendo que las olas rebotasen en la escollera y actuasen contra la zona sur de la casa, trayendo consigo elementos como rocas y piedras que deterioran la estructura. Fue necesario iniciar una campaña de micromecenazgo para solventar los daños que ya se habían producido y evitar, en la medida de lo posible, que siguiesen avanzando. A esta campaña se sumaron con su aportación numerosas figuras de la cultura nacional, ya que, como bien dice Jorge Meijide, La Roiba es “un ejemplo de arquitectura en letra minúscula que se convierte, seguramente sin desearlo, en mayúscula”, porque “La Roiba es algo más que una construcción: es memoria construida de arquitectura y vida, que en el fondo son casi, casi, lo mismo. Así, sin más”.

Referencias:

MIQUEL, Luis (1993). “Ramón Vázquez Molezún”. En: Corrales y Molezún: Medalla de Oro de la Arquitectura 1992. Madrid: CSCAE, 1993 – pág. 43.

Imágenes de AtelierFoto y Hacedor de Trampas

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